ESPACIO DE SALUD MENTAL

  

AUTOESTIMA

Por Cecilia Gutiérrez A., Psicóloga,  NSW SLASA 
psychologist@nswslasa.com.au 

  

La autoestima es la valoración que realizamos de nosotros mismos basada en todos los pensamientos, sentimientos, sensaciones y experiencias que hemos tenido a lo largo de toda nuestra vida. Estas percepciones acerca de nosotros mismos se pueden agrupar en un sentimiento positivo de nosotros mismos (autoestima alta) o  bien, un sentimiento negativo de nosotros mismos (autoestima baja).    

  

El origen de la autoestima de una persona, se remite a sus primeros años de vida, a partir de los mensajes e imágenes que circulan en el entorno familiar. La familia como institución social,  es el agente socializador más importante para el niño,  no sólo por los lazos consaguíneos que allí se forjan, sino también porque los vínculos afectivos que se desarrollan en el seno de la familia son tan profundos que influyen de manera significativa en el autoconcepto que el niño tiene acerca de sí mismo. Si un niño se siente aceptado, respetado, amado y cuidado por su familia, puede desarrollar un buen autoconcepto y confianza básica inicial que, en años posteriores se  transformará en la confianza en sí mismo, uno de los pilares más importantes de la autoestima.

  

Cuando el niño ingresa al ámbito escolar (alrededor de los seis años) se amplia su mundo social y se va incorporando a nuevos grupos socializadores (grupo de pares, amigos, compañeros, profesores).  De esta manera, estas nuevas personas actúan como espejo para el niño, emitiendo un reflejo (positivo o negativo). El niño poco a poco, va internalizando esta  imagen que los demás  proyectan sobre él. Si los mensajes y la imagen  que el niño internaliza de sí mismo es positiva, tendrá una mejor base para construir su autoestima. Si por el contrario, las imágenes y mensajes que han circulado en torno a él, son más bien negativos y devaluadores, el niño en cuestión, estará frente a una seria desventaja para construir una autoestima positiva  y tendrá que trabajar en ello, invirtiendo  más tiempo y esfuerzo en mejorarla.  

  

El nivel de autoestima que tengamos tiene profundas consecuencias en nuestra vida emocional y social, por lo tanto el tema de la autoestima se sitúa como un problema importante de salud mental, debido a que el  nivel de autoestima que tengamos va a repercutir de manera directa en nuestra conducta y en todos los ámbitos de nuestra vida; individual, de pareja, escolar, laboral y social en general. De esta manera trabajar para desarrollar una  buena autoestima, es trabajar en beneficio de nuestra salud mental y calidad de vida.  Una buena autoestima se considera  como un factor clave en el desarrollo de la personalidad, en aspectos tan esenciales como ajuste emocional, relaciones sociales más cálidas, satisfactorias, capacidad de adaptación, resolución de problemas y  tolerancia a la frustración. De esta manera, para llevar una vida saludable y satisfactoria, todos, independientemente de nuestra edad, sexo, cultura y religión, necesitamos tener una autoestima saludable que nos permita desarrollar nuestras potencialidades al máximo. 

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