ESPACIO DE SALUD MENTAL

  

BULLYING

  

  
Por Cecilia Gutiérrez A., Psicóloga,  NSW SLASA
psychologist@nswslasa.com.au 
  

El bullying, comúnmente llamado “acoso escolar”  es la intimidación y el maltrato entre escolares de manera sistemática y constante en el tiempo. Se refiere a todas las formas de comportamiento agresivo que se producen en el contexto escolar, adoptadas   por uno o más estudiantes en contra de otros. Antiguamente se hablaba  de “matonaje escolar”, pero en la actualidad se utiliza el término bullying que significa “intimidación”. 

Quien ejerce la violencia en la escuela, lo hace con la clara intención de imponer su poder sobre otro, mediante insultos, manipulaciones, agresiones y amenazas constantes a fin de tenerlo bajo su poder a lo largo de meses e incluso años. La calidad de vida del joven que se sitúa en el lugar de víctima, se ve seriamente deteriorada, manifestando  trastornos importantes de ansiedad y del estado del ánimo, como depresión, crisis de angustia, ansiedad y fobias. También la dimensión cognitiva puede verse afectada, alteraciones en las funciones de atención, percepción y memoria pueden generar dificultades para concentrarse y consecuentemente con esto, bajo rendimiento escolar. Estas son sólo algunas de las consecuencias que el acoso escolar genera, sin mencionar, el abandono escolar y en los casos más graves, el suicidio.

  

Para el niño que ejerce la violencia, las causas pueden residir entre otras cosas, en los modelos educativos a que son expuestos los niños, si viven una situación de violencia doméstica en sus propios hogares,  ausencia de límites, (de reglas de convivencia), ausencia de valores y modelo aprendido de resolver problemas a través de la violencia. Cuando un niño está expuesto constantemente a situaciones de violencia  en la familia, aprende que la violencia es una manera "valida" de resolver problemas y vincularse con el mundo.

  

A modo de resumen resulta fundamental tomar conciencia y sensibilizarse acerca del impacto que la violencia genera y generar estrategias para romper los círculos viciosos de la violencia que atraviesa generaciones enteras y  se inserta en todos los escenarios sociales, en una primera instancia en la familia, constituyéndose como violencia doméstica, luego, movilizándose a la escuela a manera de Bullying, para luego, en la vida adulta y en los escenarios laborales emerja como “moobing”.

De esta manera, resulta fundamental pensar la violencia como un proceso de responsabilidad social  que se inserta en la necesidad urgente de  acciones concretas desde las distintas instancias,  lugares sociales y saberes.  Prevenir la violencia y promover los buenos tratos, implica una mirada esperanzadora de la realidad y un compromiso con el bienestar infantil y adolescente,  a fin de conseguir una sociedad más saludable, solidaria y comprometida.

  

Formas de la agresión

  

El maltrato puede tomar diversas formas, a continuación se explican en detalle cada una de ellas:

  

Agresiones Físicas: Golpes en el cuerpo o cabeza, patadas, empujones, bofetadas, sancadillas, combos, mordeduras, tirones de pelo, escupos.

Agresiones Psicológicas: Amenazas, intimidación, insultos, burlas, descalificaciones, difundir falsos rumores, exclusión social (la ley del hielo), enviar notas, mensajes de texto o emails con alto contenido agresivo, como insultos, garabatos, descalificaciones. Comentarios negativos intencionados con contenido racista, clasista o devaluando la identidad sexual del niño. Denigración a través de la puesta en manifiesto de algún defecto físico, discapacidad.

  

Cómo identificar si su hijo es víctima de bullying 

  

Ponga atención al comportamiento de su hijo:

  

  • Su hijo presenta temor de asistir a la escuela e inventa pretextos como el cansancio, una enfermedad o incluso dice que el maestro nos asistirá al colegio o que no habrá clases. 
  • Su hijo ha cambiado  su comportamento, patrones de sueño y alimentación. Le cuesta para conciliar y mantener el sueño. Ha perdido el apetito o bien aumentado su apetito porque le quitan la colación y el dinero.
  • Su hijo manifiesta nerviosismo y ansiedad constantes.
  • Su hijo se comporta tímido en el contexto escolar. 
  • Su hijo ha bajado el rendimiento escolar.
  • Su hijo presenta marcas o moretones de golpes.
  • Regresa del colegio con la ropa rasgada o en mal estado.
  • Su hijo se aisla y prefiere estar solo.

  

Que hacer en caso de que usted sospeche que su hijo está siendo víctima de bullying?

  

Si usted ha observado cambios importantes en el comportamiento de su hijo, como los que se describen en los párrafos anteriores, usted debe inmediatamente hablar con su hijo.  Antes de hablar con él tenga la consciencia de que es un tema delicado y que su hijo, si es que nuestras sospechas son reales,  está pasando por un muy mal momento; se siente herido, frustado, humillado y con TEMOR. Por lo cual debe abordar la situación con especial empatía, tino y delicadeza. 

  

  • Una vez que su hijo le ha relatado la situación de violencia de la cual está siendo víctima, manifiestele su cariño y apoyo.
  • Es importante que usted ponga en conocimiento del profesor jefe esta situación, independientemente si su hijo es  agresor, víctima u observador de bullying.  
  • Indage mayor información, mediante la conversación con otros niños, padres y profesores.
  • Solicite la intervención de profesores, inspectores y Directores. Si usted  siente que su problema no es acogido por el colegio, diríjase al Ministerio de Educación.
  • Participe en la búsqueda de una solución adecuada y permanente.
  • Tanto si si hijo es víctima o agresor, debe evaluar la posibilidad de  atención de un especialista.
  • Si su hijo(a) es victimario u observador, debe evaluar cuál es su responsabilidad en lo ocurrido e intentar que el menor asuma el daño causado y comprenda las repercusiones de su actuar. 

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