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ESPACIO DE SALUD MENTAL
IMPACTO DE LA VIOLENCIA DOMESTICA EN LOS ADOLESCENTES

Por Cecilia Gutiérrez A., Psicóloga, NSW SLASA
psychologist@nswslasa.com.au
La familia ha sido considerada desde siempre la principal responsable del cuidado y la protección de niños y adolescentes, la unidad básica sobre la cual está constituida la sociedad. Una de sus funciones principales es satisfacer no sólo las necesidades básicas, sino también las necesidades afectivas, cognitivas y sociales de niños y jóvenes. Generar un ambiente de cuidados y buenos tratos, que brinde apoyo y seguridad a sus integrantes para que éstos puedan crecer sanos física y psicológicamente se sitúa como un factor protector clave para el desarrollo sano de la personalidad.
De esta manera podemos observar como la familia se sitúa en lugar clave y juega un papel decisivo en el desarrollo de todo ser humano, debido a que el tipo de relación que se establesca, será clave para favorecer o, en su defecto, entorpecer el desarrollo infantil positivo, en aspectos tan esenciales como desarrollo emocional, cognitivo y adaptación social. Los adolescentes que viven en familias donde existe situaciones de abuso y maltrato, generadoras de estrés, inseguridad, angustia y dolor, poseen una alta probabilidad de desarrollar distintos desórdenes emocionales y cognitivos que pueden manifestarse a lo largo de toda la vida. Si en cambio, el clima familiar es seguro, caracterizado por buenos tratos, relaciones cálidas, estables y sin violencia, lo más probable es que el adolescente en cuestión, establezca relaciones saludables con otros, así como también un manejo adecuado de los impulsos, buena autoestima y confianza en sí mismo, características que le permitirán tener una vida personal y social satisfactoria.
Todos sabemos que la adolescencia particularmente representa un período crítico y de gran vulnerabilidad, una etapa de grandes cambios, construcción y maduración. Es la etapa de vida donde ocurren las mayores transformaciones caracterizadas por cambios físicos, psicológicos, sociales y donde aparecen las primeras crisis importantes de la vida (desarrollo de la identidad, necesidad de independencia, encuentro con la sexualidad y orientación sexual). Todo esto indudablemente genera angustias, inseguridades, conflictos y contradicciones en los adolescentes y también en los padres. Para poder enfrentar de manera positiva los cambios y crisis que la adolescencia conlleva, es de vital importancia vivir en un clima familiar saludable, sin violencia, caracterizado por la calidez, afecto, apoyo emocional, respeto y diálogo, donde los adolescentes se sientan en confianza para compartir las angustias propias de la etapa y puedan escuchar y ser escuchados. Un clima familiar con estas características le permitirá al joven adquirir el sentido de seguridad, confianza en sí mismo y respeto por los demás, aspectos claves para desarrollar una vida social satisfactoria y resolver de manera adecuada los conflictos. Un joven inmerso en una familia con estas características no sólo aprenderá que los problemas se resuelven a través del dialogo y el respeto, sino que contará con recursos emocionales y cognitivos para enfrentar las situaciones problema de manera favorable y enriquecedora.
Si por el contrario, el joven está inmerso en una familia donde existe violencia doméstica, lo más probable es que perciba el maltrato como “algo natural” y aprenda que la violencia es una forma “válida” de relacionarse con los demás y de resolver problemas. Esta forma de percibir el mundo y relacionarse con los demás, generará indudablemente, serias dificultades tanto a nivel afectivo, como en las relaciones interpersonales a corto, mediano y largo plazo, dificultando el desarrollo de relaciones cercanas, sanas, cálidas, íntimas, empáticas y confiables. Por lo demás, cuando el joven se encuentre frente a situaciones conflictivas o de frustración, no tendrá los recursos necesarios para manejar y resolver estas situaciones de manera adecuada, puesto que la percepción, control de impulsos, capacidad de diálogo, reflexión y otras funciones cognitivas han sido seriamente afectadas al vivir situaciones de violencia doméstica al interior del hogar.
De esta manera cuando el joven de hoy, sea un adulto en el mañana y tenga su propia familia, seguirá ejerciendo la violencia porque ese ha sido el modelo de relacionarse que aprendió; confunde amor con violencia y ve el maltrato como algo natural y de esta manera, se sigue reproduciendo el circulo vicioso de la violencia, que se seguirá transmitiendo de generación en generación, pues, al fin y al cabo, la familia, es la primera escuela donde se aprenden los modos de interacción, siendo considerada como uno de los agentes socializadores más importantes junto con la escuela, pero a diferencia de ella, posee vínculos de consanguinidad y emocionales tan íntimos, que los aprendizajes quedan doblemente grabados. De esta manera, está en la naturaleza de las relaciones familiares que los aprendizajes sociales sean satisfactorios, útiles y enriquecedores para la vida. Está en manos de la familia tomar conciencia y romper los círculos de violencia, que sólo generan estrés, angustia, dolor y una calidad de vida pésima para todos los miembros, inclusive, para el agresor.
En el corto plazo, los jóvenes expuestos repetidamente a incidentes de violencia doméstica, tienden a aislarse de sus familias y muchas veces, abandonar el hogar y la escuela a temprana edad. Esta situación en particular es considerada un factor de riesgo importante, pues al generar una ausencia total de límites, es muy posible que el joven comience a manifestar comportamientos antisociales, como el uso de drogas, delincuencia y comience a identificarse con grupos delictivos, pues al no sentirse perteneciente a nada, encuentra el cariño, la empatía y aceptación en su nuevo grupo de pares.
Otra de las consecuencias que la violencia doméstica genera en los adolescentes, es el maltrato escolar, comúnmente llamado “acoso escolar” o “bullying”, que se refiere a todas las formas de comportamiento agresivo, intencionado y constante en el tiempo adoptadas por uno o más estudiantes en contra de otros. Antiguamente se hablaba simplemente de “matonaje escolar”, pero en la actualidad se utiliza el término bullying que significa “intimidación”. Quien ejerce la violencia en la escuela, lo hace con la clara intención de imponer su poder sobre otro, mediante insultos, manipulaciones, agresiones y amenazas constantes a fin de tenerlo bajo su poder a lo largo de meses e incluso años. La calidad de vida del joven que se sitúa en el lugar de víctima, se ve seriamente deteriorada, manifestando trastornos importantes de ansiedad y del estado del ánimo, como depresión, crisis de angustia, ansiedad y fobias. También la dimensión cognitiva puede verse afectada, alteraciones en las funciones de atención, percepción y memoria pueden generar dificultades para concentrarse y consecuentemente con esto, bajo rendimiento escolar. Estas son sólo algunas de las consecuencias que el acoso escolar genera, sin mencionar, el abandono escolar y en los casos más graves, el suicidio.
A modo de resumen resulta fundamental tomar conciencia y sensibilizarse acerca del impacto que la violencia genera y generar estrategias para romper los círculos viciosos de la violencia que atraviesa generaciones enteras y se inserta en todos los escenarios sociales, en una primera instancia en la familia, constituyéndose como violencia doméstica, luego, movilizándose a la escuela a manera de Bullying, para luego, en la vida adulta y en los escenarios laborales emerja como “moobing”.
Creo con absoluta convicción que resulta fundamental pensar la violencia como un proceso de responsabilidad social que se inserta en la necesidad urgente de acciones concretas desde las distintas instancias, lugares sociales y saberes. Prevenir la violencia y promover los buenos tratos, implica una mirada esperanzadora de la realidad y un compromiso con el bienestar infantil y adolescente, a fin de conseguir una sociedad más saludable, solidaria y comprometida.
Estrategia de Prevención desde la Familia
Uno de los aspectos mas importantes para prevenir la violencia domestica es en una primera instancia es INFORMARSE en que consiste, cuales son sus formas mas habituales a fin de poder identificar situaciones de violencia al interior del hogar. Consecuentemente con esto, tambien resulta clave SENCIBILIZARSE Y CONCIENTIZAR acerca de la importancia que tiene poder prevenirla, puesto que los efectos pueden llegar a ser devastadores, no solo en la victima directa del maltrato, sino tambien, en todos los miebros de la familia.
Generar un clima familiar calido, afectivo y seguro, caracterizado por el respeto, el dialogo y la empatia, se configura como uno de los aspectos mas importantes para prevenir la violencia domestica. A continuacion se explican algunos aspectos claves a desarrollar en el ambiente familiar, a fin de desarrollar un vínculo positivo con los hijos y de esta manera prevenir la vilencia doméstica:
1. Otorgar afecto
2. Ambiente de cuidados
3. Establecer límites flexibles
4. Generar espacios de dialogo
5. Confianza y respeto
6. Alentar la resolucion de problema mediante el dialogo
7. Alentar las relaciones sociales enriquecedoras y positivas
8. (a los padres) situarse como modelos sociales empaticos y respetuosos
9. Brindar apoyo y generar espacios de expresión
10. Dedicar tiempo
Como obtener ayuda de las Organizaciones Comunitarias
En casos en los cuales se identifique violencia domestica, es de vital importancia que usted solicite ayuda a las diversas instancias comunitarias y de salud para tener acceso a ayuda profesional. A continuacion se despliegan todos los servicios y organizaciones que usted puede contactar para solicitar ayuda:
Fairfield Community Couselling Service
Usted puede llamar para pedir informacion o hacer una cita con las profesionales que hablan espanol e ingles. Horario: Lunes a Viernes, 1:00 a 5:00 pm. Telefono: 9794 1739
Child Protection and Family Crisis Service
Teléfono: 1800 066 777
Kids Help Line
Teléfono: 1800 55 1800
Domestic Violence Line
Teléfono:: 1800 656 463
NSW SLASA (Asociacion espanola y latinoamerica para la asistencia social)
Teléfono:: 9724 2220
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