 |
ESPACIO DE SALUD MENTAL LAS NOCIONES DE SALUD Y ENFERMEDAD Por Cecilia Gutiérrez A., Psicóloga, NSW SLASA psychologist@nswslasa.com.au Las nociones de salud y enfermedad a lo largo del tiempo, han sido conceptos que han interesado a profesionales de distintas áreas, ya que ha sido un reto a nivel mundial lograr desarrollar programas de intervención eficaces, desde la perspectiva de la prevención o de la promoción. Según la Constitución de la Organización Mundial de la Salud (OMS) “la salud es un estado de completo bienestar físico, mental y social y no solamente la ausencia de enfermedad”. De acuerdo a esta perspectiva, la promoción de la salud puede entenderse como un proceso mediante el cual las personas incrementan el control sobre los determinantes de la salud y en consecuencia, pueden mejorarla. Dentro del campo de la salud y en particular de la promoción, un concepto que ha tomado gran relevancia este último tiempo es la resiliencia, ocupando un lugar importante en la teoría e investigación, especialmente con respecto al desarrollo del niño y la salud mental del adulto. La resiliencia es un concepto que ha sido tomado y desarrollado en el campo de la psicología, especialmente de la psicología evolutiva, para designar la capacidad que tienen algunas personas de enfrentar y sobreponerse de manera exitosa a las situaciones de estrés y adversidad, a pesar de nacer y vivir en condiciones de alto riesgo. El término resiliencia, es un concepto que ha sido tomado desde la física e incorporado al área de la psicología: por “resilience” se entiende la capacidad que tiene un cuerpo físico de recobrar su forma original, a pesar de haber sido sometido a altas presiones, a presiones deformadoras. Por analogía, en las ciencias humanas se comenzó a utilizar el concepto que, desde un plano psicosocial es entendido como “el enfrentamiento efectivo que puede hacer el niño ante eventos de vida estresantes, severos y acumulativos”. Kotliarenco & Dueñas (1996) La perspectiva de la resiliencia, da énfasis en la sanidad mental y promoción, más que en la enfermedad. Este aspecto resulta clave, porque más allá de centrarse en el malestar, los síntomas y las conductas desadaptadas, intenta identificar, comprender y movilizar los recursos individuales y del ambiente que favorecen la adaptación y enfrentamiento efectivos. De esta manera, el enfoque de la resiliencia genera un gran interés, sobre todo, si se compara con el enfoque de riesgo, que prevaleció en la década del sesenta, el cual hacía hincapié en la enfermedad, el síntoma y las características asociadas a daño biológico o social. |
|