ESPACIO DE SALUD MENTAL RESILIENCIA 
Por Cecilia Gutiérrez A., Psicóloga, NSW SLASA psychologist@nswslasa.com.au La resiliencia es un concepto que ha sido tomado y desarrollado en el campo de la psicología, especialmente de la psicología evolutiva, para designar la capacidad que tienen algunas personas de enfrentar y sobreponerse de manera exitosa a las situaciones de estrés y adversidad, a pesar de nacer y vivir en condiciones de alto riesgo y pobreza. En este escenario, la promoción de resiliencia, puede ser considerada una herramienta que representa un gran potencial para promover cambios y mejorar las oportunidades de los niños que crecen en desventaja social, sobre todo en los países en vías de desarrollo, como los de América Latina y El Caribe, expuestos a fuentes importantes de estrés, debido a los constantes procesos de empobrecimiento e inequidad social. El término resiliencia, es un concepto que ha sido tomado desde la física e incorporado al área de la psicología: por “resilience” se entiende la capacidad que tiene un cuerpo físico de recobrar su forma original, a pesar de haber sido sometido a altas presiones, a presiones deformadoras. Por analogía, en las ciencias humanas se comenzó a utilizar el concepto que, desde un plano psicosocial es entendido como “el enfrentamiento efectivo que puede hacer el niño ante eventos de vida estresantes, severos y acumulativos”. Kotliarenco & Dueñas (1996). La perspectiva de la resiliencia, da énfasis en la sanidad mental y promoción, más que en la enfermedad. Este aspecto resulta clave, porque más allá de centrarse en el malestar, los síntomas y las conductas desadaptadas, intenta identificar, comprender y movilizar los recursos individuales y del ambiente que favorecen la adaptación y enfrentamiento efectivos. De esta manera, el enfoque de la resiliencia genera un gran interés, sobre todo, si se compara con el enfoque de riesgo, que prevaleció en la década del sesenta, el cual hacía hincapié en la enfermedad, el síntoma y las características asociadas a daño biológico o social. La aplicación del enfoque de riesgo, difundido ampliamente en los programas de salud y en diversas investigaciones, mostró la existencia de numerosos casos de personas que a pesar de estar enfrentadas a factores de riesgo considerables, lograban desarrollarse de manera adecuada. Es así como desde la década de los ochenta en adelante, surge un interés creciente por “conocer e investigar aquellas personas que desarrollan competencias a pesar de haber sido criadas en condiciones adversas o bien, en circunstancias que aumentan el riesgo de presentar psicopatologías. Este grupo de personas ha sido denominado como resiliente”. Kotliarenco, Cáceres & Fontecilla (1997). El concepto de resiliencia ha ido adquiriendo gran relevancia desde la perspectiva de la promoción de la salud mental y progreso en la calidad de vida de las personas. Debido a que apunta a identificar los recursos individuales y del ambiente que permiten que las condiciones de vida de una persona mejoren, al mismo tiempo que invita a analizar cuáles son las condiciones sociales que hacen posible que los niños accedan a estos recursos y de qué manera es posible generar instancias que fomenten la implementación de estrategias de promoción eficaces. De acuerdo a esto y según los antecedentes disponibles, es importante señalar que la resiliencia puede ser promovida a lo largo de todo el ciclo vital, desde la primera infancia hasta la tercera edad, sin embargo, promover resiliencia en la primera infancia, resulta clave, debido a que los primeros años de vida son considerados un período crítico en el desarrollo humano, en aspectos tan esenciales como formación de la personalidad, inteligencia y conductas sociales. Las investigaciones demuestran que gran parte del crecimiento del cerebro, se desarrolla en los cinco primeros años de vida, períodos en los cuales, la presencia de ciertas condiciones y estímulos específicos, pueden tener un impacto significativo en el desarrollo y capacidad de aprendizaje. De esta manera, dadas las características biológicas y psicológicas de esta edad, abierta a aprender, aunque también posible de ser afectada de manera importante por las carencias del entorno, hace que la promoción de resiliencia en los primeros años de vida, resulte una estrategia de gran relevancia, sobre todo en los países en vías de desarrollo, muy especialmente los de América Latina, expuestos a fuentes importantes de estrés, debido a los constantes procesos de empobrecimiento e inequidad social. Es importante destacar que, la resiliencia no puede ser pensada como un "atributo" con el cual "los niños nacen", sino que un proceso dinámico entre las características individuales (factores protectores individuales) y características favorecedoras del entorno (factores protectores amabientales). Rutter (1992), citado en Kotliarenco et. al., (1997), plantea que: “La resiliencia se ha caracterizado como un conjunto de procesos sociales e intrapsíquicos que posibilitan tener una vida sana, viviendo en un medio insano. Estos procesos tendrían lugar a través del tiempo, dando afortunadas combinaciones entre atributos del niño y su ambiente familiar, social y cultural. De este modo, la resiliencia no puede ser pensada como un atributo con que los niños nacen, ni que los niños adquieren durante su desarrollo, sino que se trataría de un proceso interactivo entre éstos y su medio”. Esta definición incorpora la noción de proceso, que permite entender la resiliencia en función de la interacción dinámica entre múltiples factores, descartando la concepción de resiliencia como un atributo individual con el que los niños nacen, o como algo que proviene exclusivamente del entorno, sino como un proceso interactivo entre los factores individuales y ambientales. En concordancia con esto, Munist et. al., (1998) sugiere que: “la separación que hay entre cualidades innatas e influencia del entorno es muy ilusoria, ya que ambos niveles necesitan crecer juntos, en interacción”. Esta definición al mismo tiempo, incorpora la idea de que la resiliencia, no sólo es tarea del niño, sino que el ambiente (familia, escuela, comunidad y sociedad en términos más amplios) juegan un papel fundamental en este proceso. Por esta razón para que la promoción de resiliencia resulte efectiva, se debe intervenir desde los distintos lugares sociales y saberes. La teoría bioecológica de Bronfenbrenner, sugiere que cada ser humano (organismo biológico), se desarrolla dentro de un contexto de sistemas que favorecen o entorpecen el desarrollo del individuo. Este contexto de sistemas es llamado “sistema ecológico”, el cual incluye distintos niveles de influencia: 1) nivel individual, 2) familia, escuela, vecindario, 3) la comunidad y servicios sociales (agencias gubernamentales, entidades religiosas, comercio e industria) y 4) valores culturales, creencias e ideologías dominantes (políticas, económicas, sociales). Bronfenbrenner (1998), citado en Papalia, Wendkos & Feldman (2005) 
De acuerdo al modelo ecológico, la evolución y desarrollo del niño se entiende como un proceso dinámico, que está en constante interacción con los distintos sistemas, los cuales se tornan decisivos en el desarrollo y la salud infantil, en términos de que estos sistemas pueden favorecen o entorpecen el desarrollo del individuo. Este contexto de sistemas es llamado “sistema ecológico”, el cual incluye distintos niveles de influencia. El niño deja de ser un receptor pasivo, participando activamente en su entorno. De esta manera, es importante destacar que, para que los niños puedan desarrollar al máximo sus capacidades y potencialidades, es importante generar entornos saludables que incluyan elementos físicos y psicosociales pertinentes a la cultura, que, al interactuar entre sí, repercutan de manera positiva en la salud y promuevan el bienestar infantil. Bronfenbrenner plantea que entre más cerca esté el sistema del niño, más decisiva será la influencia que tiene en él. De acuerdo a esto, resulta pertinente que los programas de promoción de resiliencia en la primera infancia, se enfoquen en la familia y en la escuela, debido a que son los niveles que tienen una mayor influencia en el desarrollo infantil, en esta etapa. Sin embargo, es importante destacar que la resiliencia, como enfatizan los autores puede ser promovida desde todas las instancias sociales y a lo largo de todo el ciclo vital. |